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domingo, 10 de agosto de 2014

NO ME DEJES OLVIDAR VI PARTE...

        Su mirada no era fría, como la del invulnerable jefe SWAT, de la ciudad de Boston, era la de un hombre apasionadamente enamorado.
        —Kyle, deberás tenerme mucha paciencia. –Respondió la chica a aquella propuesta apasionada — No soy experta, nunca tuve un novio, no sabría que hacer contigo.
        El hombre la apretó más en sus brazos, obligándola casi a recostarse en su cuerpo.
        —No estoy exigiéndote experiencia. — Dijo con firmeza —Lo que quiero de ti es una entrega total, confianza ciega, y un amor que se que me puedes dar.  —La miró con aquellos ojos entornados que la hacían temblar interiormente — Admítelo, tu me quieres.
        Era cierto, le quería,  Más cuando compartieron tantas misiones peligrosas, ella como operadora de radio y escolta cuando las cosas se ponían difíciles para él y él como coordinador y jefe.  Casarse con él, significaría tarjeta verde asegurada de por vida, estudios y sobre todo el corazón de un hombre que más de cuatro mujeres querrían para sí.
        —No puedo seguir callando. — repuso la chica con angustia — Sí, te quiero. 
        Kyle la apretó más.  Se había enamorado de ella desde la primera vez que la vio cuando le dijeron que tendría su propia frecuencia de radio.
        —No te vas arrepentir de haberme aceptado. Voy a hacerte tan feliz, que no tendrás tiempo de sentirte triste.
        Crismary alzo el rostro para recibir un beso tierno y apasionado.
        —No tendrás queja de mi. Con tu amor olvidaré todo lo malo que he tenido en mi vida.
        No se habían dado cuenta que una sombra siniestra estaba mirándolos entre los arbustos. Era Ariane Papandreou.
        —Disfruta tu victoria, querida. — Apuntó cruel — Pronto llorarás lágrimas de sangre al ver a tu amorcito privado de su atributo más importante…
        Se equivocaba, porque cerca de allí estaba Dácil, que pese a su mejilla marcada por la misma navaja que llevaba ella, estaba dispuesta a volver a interponerse entre ella y cualquiera de los hermanos Lancaster.
        —Si estas pensando acercarte a Vance otra vez, será la última, esta vez, te atrapo o te mueres.  Y si es por mis compañeras, lo mismo será. 
        La sombra se alejo, tan furtivamente como llegó.  Dejándolos alli. 
ESA NOCHE…
        Crismary no podia dormir, seguía dándole vueltas en la cabeza lo que le habia propuesto Kyle. Y recordaba lo que habia visto en la oscuridad.  Cada vez que querían atraparla, esta acababa atacando a uno de ellos, como si jugara al gato y al ratón.
        Se levantó de la cama y se dirigió al balcón, fue entonces cuando se dio cuenta que algo andaba mal. Presintiendo peligro para el hombre que amaba, se vistió y tomando su revolver calibre veintidós, bajo por el ascensor hasta el estacionamiento.
        Sin decir palabra, se metió en su auto y condujo hasta el edificio de departamentos donde vivía Kyle.  En apariencia todo estaba normal, pero ella sabia que no era así.
        Subio por las escaleras de emergencia y se lanzo al balcón, en una agil pirueta, recuerdo de su entrenamiento en Isla Naos, fue entonces cuando la vio.  Y Kyle, indefenso intentando taparse y proteger su masculinidad.
        En el preciso momento que ella levantó el cuchillo, sintió que la chica se puso detrás de ella y le desvió el cuchillo, cortándola en el antebrazo. Pese al dolor de la herida, Crismary la empujó con todas sus fuerzas hacia el balcón.
        —Ariane Papandreou o debo decir… Rebecca Langdon…
        Viéndose descubierta, intentó luchar con Crismary, que a pesar de tener un brazo inmovilizado por la herida en el antebrazo, le estaba dando dura pelea, hizo lo único que le quedaba, escapar, descolgándose por el balcón.
        — ¡Se tiró! — exclamó Crismary que presurosa se acercó al balcón para mirar hacia abajo, pero no vio ningún cuerpo destrozado, ni sangre, nada.  Como si al arrojarse, se hubiera convertido en humo.
        Regresó a la habitación donde estaba Kyle aun desnudo, reponiéndose de la impresión, por fortuna, no llegó a herirle.
        — ¿Se encuentra bien, comandante? —preguntó Crismary al acercarse.
        —No me hirió, gracias a Dios — respondió —La que necesita que la vea un médico eres tú. — veía la sangre que escurría de la herida del antebrazo, y la palidez del rostro de Crismary. —Voy por una toalla, para hacerte un torniquete y que pares de sangrar.
        Y lo hizo, pese a su desnudez, la cual cubrió con un batín azul marino que lo hacía verse peligroso y  sexy. Le vendó el brazo con la toalla, apretándola lo suficiente para que impidiese que sangrara más.
        — ¿Mejor? — dijo con preocupación, mirando el rostro pálido de Crismary.
        —Sí, gracias.
        Kyle llamó al 911 y al precinto para que viniera una patrulla y una ambulancia para que revisaran a Crismary. Se sentó a su lado y la abrazó, estaba temblando, por el terror, el dolor de la sajada que tenía en el brazo, de frío.  La beso en ambas mejillas.
        —Ya, tranquila. —Murmuró suavemente — Todo está bien, ya pasó todo. —sintiéndola temblar en sus brazos, pensó en lo hermoso que sería sentirla así, pero en una cama, desnudos, el dentro de su cuerpo y haciéndola suspirar y gemir de placer, deseo y cariño.
        Así los encontró la doctora Robles, cuando llegó con la ambulancia y la patrulla.  Con ella iba el doctor Horst.
        —Dime lo que ocurrió aquí.
        —Yo estaba dándome un regaderazo para retirarme a dormir cuando me di cuenta que algo andaba mal,  la mujer que andan buscando intentó atacarme para hacerme la misma fiesta que le hicieron a los otros, yo me defendí, me tenía ya acorralado cuando apareció ella —señaló a la herida Crismary. —se le fue por la espalda y le doblo el brazo, desviando el cuchillo,  con tan mala pata que le hirió el antebrazo, pero aun así ella peleó y hubiera logrado atraparla de no ser porque es más ágil que un mono, se arrojo del balcón, creímos que se había matado, pero ni rastro del cuerpo ni de sangre.
        —Escaparse otra vez, pareciera que tenemos mala puntería o ella está jugando al gato y al ratón. 
        —Serénate, Ornella,  ella se metió a mi casa, pero sabes que no soy manco, tengo armas y se usarlas.
        —No lo dudo, Horst.  —Levantó la cara para mirar a su interlocutor, añadiendo —Temo por las chicas, se están arriesgando demasiado y un día de estos capaz me mata a una de ellas.
        —Yo tendré que replantearme lo de Crismary, después de lo de hoy. — Apuntó preocupado —No quiero que por andar de lento, esa mujer acabe matando a uno de los dos.
        Crismary estaba recibiendo las primeras curaciones, la herida estaba muy fea y todavía manaba abundante sangre.
        —Tendremos que darte puntos, no fue grave, pero si lo suficientemente profunda para debilitarte — diagnosticó Devon que le toco ir en la ambulancia de emergencias. —Eres una valiente, enfrentarse con ella y salir solo con una cortada, solo es cosa de Dácil y ahora tú.
        Kyle se acercó a la camilla, vestía un pantalón color arena y un suéter polo blanco con el emblema del departamento de policía.
        — ¿Cómo te sientes?
        —Mejor, todavía sangra pero ya no tanto.  Van a suturarme y me pondrán una transfusión para reemplazar la que se perdió. 
        —Te acompañaré y me quedare a cuidarte –afirmó con decisión  —Es lo que haría un policía con su novia. ¿Soy tu novio, sí o no?
        Crismary al escucharlo no pudo decir nada.  Novios, en su mente apareció la propuesta que le hizo hacia un par de semanas, sí.  Eran novios, aunque ella no le hubiese dicho que si.  Y probablemente, después de este atentado, le propondría que se casaran.
        EN EL HOSPITAL…
        Kyle se quedo en la sala de espera, parecía más un marido preocupado por su mujer que un novio.  Vance llego unos minutos después con Dácil.
        —Vine en cuanto me comunicaron lo que pasó. ¿Cómo se metió esa, en tu casa si tienes hasta más sistemas de alarmas que yo?
        —Entro por la escalera de emergencia, es un mono desafiando las alturas, ni yo que soy marine entrenado hago algo así en un edificio tan alto a riesgo de darme un buen tortazo.
        —Imagino que te pilló en la ducha y sin ropa. —Movió la cabeza en señal de negación —Y cuando creías que todo estaba perdido, aparece Crismary, intenta quitarle el arma y la hieren en un brazo.
        —Así fue, ella intentó echarla abajo en el balcón, pero ella se tiró, solo que cuando fuimos a ver donde estaba, ni sombra de ella.
        —Es una guabina, como te lo dije. — Apuntó Dácil —Y apuesto a que cayó en una piscina, si sabe nadar sale antes de que la busquen.
        —Dejé vigilancia en tu edificio, nadie sale sin ser visto por el blindado que deje afuera. Ya esta bueno de que esa perra nos vea cara de tontos.
        —Nosotras ya coordinamos estrategia, vamos a darle caza.
        Kyle miró hacia la sala de curaciones, de donde salía la camilla con Crismary que llevaba una transfusión y el antebrazo herido con vendas.
        —Pasara la noche aquí, después de esta viene otra. Mañana podrá llevarse a su novia a casa, comandante.
        Dacil lo miró sin entender. ¿Novia?  Algo raro estaba pasando, Vance se sorprendió y se lo hizo saber.
        — ¿Qué es eso de que Crismary es tu novia?
        —Ya le manifesté mis sentimientos, quedo de darme una respuesta, pero con esto, todo se adelanta.  No estoy dispuesto a perderla en manos de esa delincuente.  Cuando despierte le diré que no puedo esperar esa respuesta.
        —Y si se asusta, Kyle, hermano, se lo intenso que eres cuando andas enamorado,  ella no es experimentada como las que has tratado, no se parece a tu ex novia. Si la asustas, saldrá corriendo.
        —No creo que lo haga, hermano, ella me quiere, aunque le cueste soltarse y ser la intensa que deseo que sea.  Aceptará.
        Crismary despertó después de la curación, con la transfusión colocada y el antebrazo vendado.  A su lado, dormía Kyle.   Lo contempló, parecía un niño fatigado, pese a que era un hombre apasionado, todavía el beso que le dio le ardía en la boca.
        Acarició su cabello con la mano que no tenía herida. Se sentía sedoso y suave al tacto.
        —No puedo mentirme más.  Yo amo a este hombre, aunque su tamaño me da miedo.  Aquella lo dejo como un zombie, pero yo lo resucitaré para mí. No importa lo que me cueste resucitarle.
        Kyle se despertó al sentir el tacto de las manos de Crismary. Aquellos ojazos azules la miraron con ternura.
        —Hola, mi amor. — Su voz aunque ronca, era tierna y dulce — ¿Cómo te sientes?
        —Acabo de despertar.  Me duele un poco el brazo, pero fuera de eso, nada más. 
        —Tienes que quedarte esta noche para que te recuperes del todo.  Yo estoy aquí desde que paso el incidente.
        —Lo que me dijiste de que eras mí… novio, ¿es cierto?
        —Si, es cierto, no estoy dispuesto a perder a la única mujer que me demostró que las tecnicolor no son las únicas mujeres en el Estado, que hay otro tipo de mujer por la que soy capaz de darlo todo, que no soportaría verla sufrir.
        —Tu ex mujer te dejo siendo un cadáver, temo que lo que siento no logre resucitarte.
        —No lo sabrás si no lo intentas, inténtalo, solo así sabrás si puedes recuperarme o no.
        —Esta bien, sí. Lucharé todo lo que tenga que luchar para hacer que vuelvas a ser el de antes. 
        Kyle se acercó, se inclinó para besar en los labios a Crismary.  No volvería a sentirse solo, lucharía para dejarle solo recuerdos felices y llenos de amor.
        AL SALIR DEL HOSPITAL…
        Vance iba pensativo, esta mujer iba en serio, iba por su hermano y por Kent, los quería despedazados a los tres. No contenta con eso, tambien iba por Devon, Caryll, Horst, Karim, Joe, Glenn Andrew, nadie iba a estar seguro y a salvo.  Y dependían de ocho guerrilleras que no vacilarían en cortarle el camino a aquella loca que andaba con un cuchillo sedienta de sangre.
        —¿Estás pensando lo mismo que yo, verdad?
        La fina voz de Dácil lo sacó de sus cavilaciones, la miró.  En su mejilla derecha estaba la marca que se ganó al intentar detenerla y que lo hiriese gravemente.
        —No voy a esconderte lo que pienso. Temo que lastime nuevamente a cualquiera de ustedes.  Incluso a ti.
        —Se ha burlado bonitamente de todos, ahora solo falta que vaya detrás de los que no ha tocado. Devon, Caryll, Joe y Glenn.
        —Por lo mismo. Kyle ya decidió lo que va a hacer con Crismary.  Se unen a nosotros.
        —Por cierto, aquí tienes lo que me pediste —sacó un sobre de la cartera y se lo entrega —Son los papeles que me pediste que fuera a tramitar al consulado. Ayer me mandaron el certificado de nacimiento autenticado y el certificado de soltería. Y los exámenes que me pediste que me hiciera.
        —Perfecto, mañana busco la licencia matrimonial y le adjunto estos documentos para llevarlos al juzgado y nos den fecha para casarnos.  Pronto serás la señora Lancaster.
        Dácil lo miró, aquellos ojos verdes tan parecidos a los ojos de Logan Rainwood, solo que este no era el multimillonario petrolero, avido de poder tanto como de placer. Esta era la mirada de un policía de carrera, honesto, pundonoroso, un hombre enamorado, que no la haría llorar nunca más.
        —Seguramente, en esos trajines se pondrá Kyle. A tu hermano menor le dará envidia verlos.
        —Espero que se anime a decirle algo a Cruz María, ella también
 ha arriesgado mucho en este asunto, lo de ellos esta latente desde lo de Panamá.
        —Si Crismary y yo somos tímidas en cuanto a cosas de amor, ella es peor.  No se si será por lo ocurrido con sus padres o algo más, pero siempre sale por la otra puerta cuando le hablan de amores, tu hermano tendrá que usar todo su poder de convencimiento para que ella le diga que sí.
        Al llegar a la sala donde estaba Crismary, Kent le preguntó a su hermano si era cierto que eran novios.
        —No te lo voy a ocultar. Lo decidi en el momento que ella se metió a pelear con la loca esa para salvarme. Crismary es una buena mujer, ya no somos chicos para andar picando flores aquí y allá.
        —Entonces, es un hecho, te casas con Crismary Quirós. Bueno, me tocará hacer lo propio con su hermana.  Antes de que la ataquen y la maten.

        —Hazlo, desde que la conociste en Panamá, te mueres por ella, no has tenido una sola relación de pareja desde que salimos de allá.  No sigas negando lo que es tan evidente.  Endereza tu vida, que buena falta te hace.